“Libreros con pasión” por Alicia Giménez Bartlett

LIBREROS CON PASION

Toda la información que nos llega sobre librerías españolas acaba por sumirnos en una cierta confusión. Las llamadas “tradicionales” parecen estar en serias dificultades. Las que tienen fuertes grupos empresariales detrás: cadenas como las “Casa del libro” o FNAC, aguantan el tirón porque diversifican mucho su oferta, no limitándose a libros literarios. Luego está el “gigante Amazon”, que vende mucho en el silencioso mundo digital. Sin embargo, estos datos que dan a entender que las librerías, tal y como las entendíamos hasta ahora, están en regresión, chocan con noticias de aperturas de pequeñas librerías que gozan de buena salud. ¿Qué está pasando? Supongo que, vista la oferta, los índices de lectura en España han aumentado a pesar de que continuamos siendo un pueblo muy poco lector. En países como Italia, que tampoco encabeza los ránkings europeos, llama la atención que en poblaciones medianas e incluso pequeñas coexistan varias librerías que no tienen visos de disminuir: la cadena Feltrinelli, la cadena Mondadori , que están siempre presentes, más uno o dos libreros locales. Es obvio que los italianos leen más que nosotros. A pesar de ello el fenómenos de los reducidos negocios independientes que florecen en España, no ha llegado con tanta fuerza a nuestros vecinos.

​La pasada semana he presentado mi último libro en una de esas “librerías chicas” situada en el pueblo de Vinaròs. Es un establecimiento que no lleva mucho tiempo abierto, pero que reúne a una creciente clientela participativa, amante de los libros y casi me atrevería a decir militante en la causa de la lectura. He resuelto el misterio observando lo que allí sucedía. La dueña Mariola Nos ha tejido una densa red que, gracias a información electrónica, presentaciones, clubes de lectura y recomendaciones personales no hace más que crecer. ¿Cómo? Muy fácil: la tal Mariola se emplea al cien por cien en su librería. Trabaja como una forzada: lee los libros y conoce tan bien a sus clientes, uno a uno, que recomienda según los gustos y psicologías. Encima, invita a autores, organiza eventos, vende, informa, colabora con los medios de comunicación locales… ¡Cielos, yo creo que más que ganas, lo que le echa es pasión! Al final te das cuenta de que el mundo de los libros se resiste a los planes de márketing y que son unos cuantos apasionados los que siempre salvan por los pelos la magia de la Literatura. Me pregunto si esto es fruto del signo de los tiempos modernos o si siempre, en todas las épocas, ha sucedido así.

​Alicia Giménez Bartlett

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